Es la época del año en la que se deja el invierno atrás y se entra en la estación en la que suelen decir algunos pobres ingenuos que.. “ la primavera la sangre altera...”
Y bien, entrando ya en la primavera a los días se les empieza a notar su larga duración de luz solar. El sol lucha por quedarse mas tiempo expuesto en la gran sabana azul que al salir a la calle y mirar hacia arriba te la encuentras, unos días mas clara y otros mas oscura pero siempre esta ahí. Una lucha que con el paso de los días va creciendo hasta llegar un punto que es ganada por el famoso sol. Esta estación que altera la sangre no solo trae consigo mas horas de luz natural no, trae cosas bonitas y muy frescas. Entre estas cosas se encuentra la etapa de florecimiento de las plantas, plantas que en un día de calor y con una brisa de fondo alegran el día.
Las plantas como seres vivos no son las únicas que florecen. Las personas también florecemos pero mas bien a nivel psicológico y no físico, como dichas plantas.
Me solían contar que durante este periodo te tiempo las parejas se unían mas y mostraban sus sentimientos de forma reciproca pero a su vez de manera mas sorprendente. Suelen concertar citas y quedar en sitios en el que se nota la llegada, o entrada de esta estación. Sitios como bosques, playas, campos... Lugares que de verdad aporten la magia necesaria para que esas parejas se sintieran a gusto en todos los sentidos, y no solo con estar uno pegado al otro. En estos lugares lo mas corriente que hacían era pasear, quedarse mirando algún árbol o flor que nunca habían visto, correr uno detrás del otro, hacer juegos de risas y caricias. Todo lo hacían los dos juntos, algo que hacia que ese día en ese lugar y en ese momento les llenase de alegría e hiciese que pudieran tener el pensamiento de continuar así de bien.
Por las noches el mejor refugio de estas personas era la playa o algún parque. En la playa el paseo nocturno ganaba terreno al paseo de la tarde. Aquellas luces de fondo que iluminaban un gran puente con gran transito, aquel ruido de las olas rompiéndose contra las rocas, las cosquillas de las arenas entre los dedos de los pies... eran cosas que estas parejas sentían con gran entusiasmo y hacia que ellas siguiesen con su juego de magia.
La verdad es que me lo solían contar pero ahora soy yo el que lo puedo contar desde la propia y pequeña experiencia. Una experiencia que a un acaba de comenzar pero espero que vaya a mas durante muchos años, y poder contar mi experiencia al completo.
La entrada de la primavera llama a nuestra puerta. Esta ahí! Yo tengo las puertas abiertas de par en par y no se si sera cierto eso de que “la sangre altera” pero... Desde luego sea primavera, verano, otoño o invierno mas que alterarme la sangre, me llenas mi vida y eso solo lo sabes hacer TU.
Dejemos que pase esta estación y podremos escribir una nueva historia de los dos.
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